ALBERTO FERNÁNDEZ EN “MODO BERNI”: ENDURECE SU DISCURSO Y PREPARA MEDIDAS CONTRA LA INSEGURIDAD

“¿Por qué digo estas cosas Giulianescas?”. El debate por la seguridad avanzaba en la sobremesa del ya clásico almuerzo presidencial de los martes en la Quinta de Olivos, cuando Alberto Fernández sonrió con picardía al advertir el tono más duro de su discurso en torno a la seguridad que desempolvó desde hace unos días.

Se trató de una exageración, ya que no había pronunciado ninguna frase atribuible al ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani; mentor de la teoría de la “tolerancia cero” contra el delito; y ni siquiera había sido más duro que el resto de los comensales, pero marcó la continuidad del repertorio con el que había desembarcado horas antes en Pilar, donde apuntó contra “los que delinquen”, a quienes se comprometió a “pararlos para no dejar que intranquilicen la vida de los argentinos”.

Que el jefe de Estado recurra al tono de la mano justa no deja de sorprender ya que el kirchnerismo, columna central del Frente de Todos que lo llevó al poder, siempre cedió a la oposición de turno la agenda de la seguridad. Es algo que no había cambiado con la asunción de Fernández. Incluso, quedó expuesto al inicio de la pandemia, cuando los sectores más radicalizados patrocinaron la liberación masiva de presos y centraron sus cuestionamientos en el modelo duro en el área que la gestión de Mauricio Macri impuso bajo el mando de la ex ministra Patricia Bullrich.

Si bien durante junio, todavía en cuarentena estricta, el Presidente había dado muestras de esbozar una línea distinta, cuando planteó que “el combate contra el delito debe ser inflexible, pero siempre dentro de la ley”, la creciente inseguridad y, en consecuencia, su reflejo en el humor social, lo lleva a enfocarse en redoblar sus esfuerzos para contener la situación en el Conurbano. “Es algo que estamos viendo en las encuestas y que él sabe que hay que prestarle atención”, argumentó un estrecho colaborador de Fernández.

En efecto, fue uno de los reclamos que se escucharon durante la marcha del #17A y, como contó Clarín, a 9 meses del recambio de Gobierno, y en plena pandemia por el coronavirus, el tema volvió a estar al tope de las principales preocupaciones de la gente, según la mayoría de las instituciones y encuestadoras serias. Supera en algunos casos hasta la preocupación por la situación de la economía.

Si Alberto F. tenía alguna duda, el grito de aprobación que le dedicaron los militantes, que lo esperaron este lunes en los alrededores de la Estación Villa Rosa, durante un tramo del discurso, cuando prometió reforzar la seguridad “para que nadie que transite la calle tenga miedo de ser asaltado o atacado”; lo terminó de convencer de que es un tema que su propio público le demanda. En especial en la primera sección electoral, donde se aloja buena parte del electorado que se referencia en el líder del Frente Renovador Sergio Massa.

Pero no sólo el contenido de lo que dijo Alberto F. generó esa reacción: su tono se asemejó al de la campaña. Prometió seguir trabajando “para que nadie que transite la calle tenga miedo de ser asaltado o atacado. Vamos a poner allí todo nuestro empeño porque la calle es de todos y merecemos definitivamente vivirla con tranquilidad”, arengó.

Aunque pasó desapercibido porque los títulos mediáticos se centraron en su nueva alusión al entredicho que mantiene con Macri por sus consejos acerca de cómo encarar la pandemia, fue el primer paso para posicionarse al frente de la lucha contra el delito.

A ese acto, Fernández llegó junto a Massa, y a tres dirigentes que sienten de cerca el reclamo de la gente por el crecimiento del delito en las últimas semanas: el gobernador bonaerense, Axel Kicillof; y los intendentes Federico Achával (Pilar) y Diego Valenzuela (Tres de Febrero).

Precisamente, el rol de Massa y de la mayoría de los jefes comunales que hablan seguido con Alberto F. también fue clave para este replanteo discursivo. Según pudo saber Clarín, el tigrense alertó del tema en distintas reuniones privadas que comandó el Presidente en las últimas semanas, mientras que los alcaldes peronistas que peor convivencia tienen con Sergio Berni; rescatan que el ministro de Seguridad bonaerense “se dio cuenta antes” de la necesidad de mostrar proactividad mediática ante el delito.

“Con todas las diferencias que tengo con el Loco (como le dicen a Berni), él la vio venir antes. Y mi planteo es que si él, que es juez y parte porque está a cargo de la Seguridad, habla del tema y le va bien, ¿por qué no lo puede hacer el Presidente ó nosotros?”, razonó un intendente del PJ de la tercera sección, que alienta la estrategia no sólo como forma de contener los reclamos, sino ante la posibilidad de que sea aprovechado por la oposición en la próxima campaña rumbo a las elecciones legislativas.

Algo de eso sobrevoló tras el acto en Pilar. Allí, en un momento, cuando resaltaban la efusiva respuesta del público al mensaje que había dado el Presidente, Massa le avisó a Kicillof que le iba a decir algo que tal vez “no” le iba “a gustar”. “En el Conurbano, pelear contra la inseguridad es el reclamo permanente. Así les gané en el 2013”, recordó el titular de Diputados ante otros dirigentes. Lejos de ofuscarse, el ex ministro de Economía asintió cómplice: “Ni me lo recuerdes, nos cagaste a votos”. La etapa de armonía que se vive entre las cúpulas del Frente de Todos permite este tipo de diálogos sin que se hieran susceptibilidades.

Con todo, el siguiente paso de Alberto F. será el lanzamiento del plan para reforzar el Conurbano, que anunciará el Presidente la próxima semana. Contemplará la compra de dos mil patrulleros, la refacción de 100 comisarías, la construcción de más módulos carcelarios, la instalación de cámaras y botones antipánico en “paradas seguras” de omnibus y estaciones; y fondos para la Provincia para aumentar la plantilla de la Policía Bonaerense. Por último, un cambio en la estrategia del Ministerio de Seguridad de la Nación: con la tensión latente entre la ministra Sabina Frederic y Berni, el Gobierno cederá y planea enviar más efectivos federales al Gran Buenos Aires, en el marco del “Operativo Centinela 2”.

FUENTE: CLARIN


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