ASISTIÓ a una pareja de JUBILADOS durante la CUARENTENA y se volvió UNO MÁS de la FAMILIA: “Es como un nieto que nos cayó del cielo”

A cada uno la cuarentena por la #pandemia del coronavirus lo afectó de manera diferente. Los más chicos y los adolescentes tuvieron que aprender a estudiar y ver a sus amigos por computadora. Los adultos, a trabajar desde casa y buscar formas de entretener a sus chicos. Y los mayores tuvieron que lidiar con la soledad y el aislamiento más duro. Por ser el grupo de riesgo más frágil ante el virus, la mayoría de las personas mayores a 65 años permanecen en el más estricto de los encierros desde hace meses, lo que volvió fundamental el trabajo de sus familiares y cuidadores. Uno de ellos es Roberth, el guardián de Felix y Graciela.

Roberth Calla Soto tiene 32 años, trabaja en una metalúrgica y desde hace 10 años vive en Argentina. Llegó a estas tierras desde su #Perú natal para estudiar y trabajar y siempre tuvo el deseo de hacer algún aporte a la sociedad para devolver algo de todo lo que recibió. La falta de tiempo y las complicaciones de la vida diaria hicieron que ese sueño se postergara muchas veces, hasta que el #Covid-19 entró en escena para cambiarlo absolutamente todo.

Graciela y Félix son una pareja de jubilados del barrio de Barracas. Ellos tienen problemas de hipertensión y diabetes por lo que la necesidad de mantenerse recluidos era aún mayor y, como tienen a su hijos lejos, pidieron asistencia al programa “Mayores Cuidados” del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Así conocieron a Roberth, que vive a tres cuadras.

“Me anoté en el programa de ayuda a adultos mayores y a la semana me asignaron a Graciela y Felix”, contó el joven en la pantalla de TN. “Fue una gran sensación haberlos conocido porque son buenas personas y tenemos una química muy buena. Yo tenía mis dudas al principio, no sabía cómo iba a ser nuestra relación y tenía miedo de que no nos pudiéramos llevar bien”, confesó el chico. Pero rápidamente los miedos desaparecieron y la relación afectuosa y respetuosa entre ellos se volvió más y más fuerte.

“Me sentí muy bien al ayudarlos, la #experiencia fue muy buena. Yo solamente tengo un tío acá en Argentina, el resto vive en Perú y mis abuelos fallecieron hace tiempo así que de alguna manera ayudar a Graciela y Félix fue como ayudar a mis propios abuelos”, añadió Roberth. Entrevistado por Infobae explicó que llevaba tiempo queriendo hacer alguna tarea solidaria de este estilo: “Me pareció una idea muy buena la de ayudar a personas grandes y poder darles una mano. Me gusta sentirme útil. Una vez quise sumarme a voluntariado de comedores, pero al final no se dio”.

“Desde el primer momento fue muy respetuoso”, describió Graciela.

Graciela, que es médica jubilada y tiene 70 años, contó lo importante que resultó Roberth en sus vidas: “Mis dos hijos están en Europa hace 30 años. Y los hijos de mi marido, uno vive en San Luis y los otros en provincia de Buenos Aires. Así que lo necesitábamos porque no tenemos a nadie más. Desde el primer momento fue muy respetuoso: me mandó un mensaje presentándose, súper educado. Nos hablamos primero por teléfono y nos fue ayudando cada vez más”.

Con el correr de las semanas Roberth vio que ellos necesitaban más cosas y no dudó en acompañarlos con todo. “En realidad él tenía un compromiso de voluntariado que incluía 1 o 2 veces por semana si necesitábamos comida o algo puntual. Pero como los primeros meses de la cuarentena Roberth no trabajaba, prácticamente nos ayudaba día por medio, pero lo hacía con una respeto, una alegría. Cuando me preguntaban qué me parecía yo les decía que era como un nieto para mí”.

“Cuando me preguntaban qué me parecía yo les decía que era como un nieto para mí”, dijo Graciela.

“Los primeros tiempos fueron un poco duros, nos faltaban cosas, pero él no tenía problema y se venía muy seguido. Una vez yo hice una lista para las compras en farmacias y pedí cosas de perfumería y él hasta se tomó el trabajo de sacarle fotos a los productos en las góndolas para elegir bien. Es un amor”, describió la mujer emocionada.


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