¿CASO AISLADO O MUTACIÓN DEL COVID?: EXPERTOS EN ALERTA TRAS LA PRIMERA REINFECCIÓN CONFIRMADA DE CORONAVIRUS

“Por ahora esta noticia no tiene gran impacto. Hay que hacer un seguimiento epidemiológico a ver si se trata de un caso o apenas algunos casos, o si empieza a observarse que el virus mutó”. El médico infectólogo Eduardo López, parte del comité de expertos que asesora al Ministerio de Salud de la Nación en plena pandemia de coronavirus, habla del primer caso de reinfección que se reporta en el mundo.

Según un comunicado de la Universidad de Hong Kong que publicó The New York Times, un joven de 33 años de ese lugar contrajo coronavirus otra vez cuatro meses y medio después de haberse infectado en su ciudad natal. Ese mismo comunicado da cuenta de que el segundo contagio, asintomático, se verificó cuando el joven volvía de España: al ser testeado se detectó que se había infectado con la cepa que circuló en Europa durante julio y agosto.

“Lo primero que hay que aclarar es que se trata de un comunicado pero que todavía no está disponible el paper médico que respalda esta investigación: allí habrá más información”, advierte López. Y suma: “Este caso es una pequeña luz amarilla que se enciende, que hoy mismo no debe generar gran alarma pero que debe seguirse para ver si efectivamente hay variaciones en el virus”.

Roberto Debbag, vicepresidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica, explica: “En principio, teniendo en cuenta que este es el primer caso documentado de reinfección frente a un escenario global de más de 23 millones de casos, hablamos de algo anecdótico en términos estadísticos. La implicancia de este hallazgo es que las personas tendrían potencialmente la posibilidad de reinfectarse, pero la probabilidad, hasta ahora, es anecdótica”.

“Lo que informa la Universidad de Hong Kong es que el paciente contrajo primero el coronavirus de ‘linaje’ asiático, y luego uno con una variación genómica que corresponde al que se ve en Europa. No se sabe si la causa de la reinfección fue esa variación genética o la pérdida de inmunidad ante el virus, eso debe investigarse”, destaca Debbag, médico infectólogo.

Si las reinfecciones fueran de un carácter más masivos y se descubriera que tienen que ver con mutaciones genéticas del virus podría haber, según López, un impacto en el diseño de las vacunas. “Como ocurre con el virus de la gripe, que muta y que la vacuna se va modificando, esto podría pasar si se observa una mutación del coronavirus más numérica y extendida. En ese caso habría que pensar en modificar la vacuna con el correr de la mutación, y pensar también que la vacuna podría no ser 100% eficaz, aunque de todos modos es la estrategia con la que hay que encarar este escenario. Y sobre todo, no puede hacerse de un caso una montaña”, vuelve a subrayar el especialista.

“Por ahora no hay que alarmarse y no cambian las recomendaciones para el coronavirus. El desarrollo de vacunas eficaces y seguras sigue siendo la herramienta que permitirá afrontar esta pandemia”, suma Debbag.

Respecto de si una primera infección genera memoria inmunológica a la hora de enfrentar una segunda infección, López afirma: “Las investigaciones han demostrado que una persona que se infecta desarrolla luego anticuerpos y también robustas células T, que son las que defienden al organismo de otra posible infección”.

Según López, “esos estudios dan cuenta de que las células T son duraderas e importantes en la inmunidad, por eso todas las vacunas que se ensayan tienen pruebas vinculadas a si el cuerpo desarrolla estas células al recibir la fórmula. Algunas células T, las CD8, atacan al virus, lo matan, y otras, las CD4, guardan la memoria inmunológica que avisa que el cuerpo debe producir anticuerpos rápidamente ante la presencia del virus”.

El experto explica que a partir de este mecanismo, “cuando el virus llega a la nasofaringe se encuentra con una barrera que impide que se aloje, o se transita de forma asintomática”. En rigor, el paciente cuya reinfección fue documentada en Hong Kong según el comunicado atravesó su segundo coronavirus sin síntomas.

“Todas las enfermedades virales respiratorias se reinfectan. No existe ninguna en la Tierra que no lo haga. Para la inmunidad contra virus respiratorios siempre es más fácil proteger los pulmones que la nariz y la faringe, por lo tanto nos pasamos la vida con resfríos, catarros, tos, dolores de cabeza, mucosidad y no con neumonías”, afirma el infectólogo Fernando Pollack, director de Fundación Infant.

“Este es un virus que aparece por primera vez cuando muchos de nosotros somos mayores, o sea que debuta comportándose en nuestro cuerpo como se comportan normalmente los virus en los más chiquitos, cuando causan infección. El coronavirus tiene la particularidad en causar enfermedades severas en los pacientes más grandes, pero parte de esa enfermedad severa está basada en que nunca generó malestar en esos sujetos”, agrega.

“De todas maneras, aunque el organismo genere defensas, pretender que esas defensas esterilicen el cuerpo para toda la vida sin pensar jamás en volver a contraer coronavirus están fuera de la realidad y de la naturaleza. Eso no ocurre. Lo que sí sucede es que durante un tiempo los virus dejan de infectar porque el cuerpo está en alerta y después, para mantenerse alerta, libera las defensas de la nariz, mantiene las defensas en el pulmón y utiliza la nariz como un sensor que le recuerda a aquellos enemigos que están circulando y contra los cuales tiene que prestar atención. Al fin y al cabo, un resfrío no es mucho problema para nadie, entonces lo que el cuerpo negocia es inmunidad con resfrío y protección contra neumonías y cosas más severas. Eso no quiere decir que no pueda haber algunos elementos severos asociados a infecciones secundarias, pero son la excepción”, suma.

Por su parte, Debbag, apunta que “un paciente que contrae coronavirus desarrolla anticuerpos a través de la inmunoglobulina M y G: a los 20 días desde el contagio atraviesa el pico de anticuerpos, y después empieza a bajar. Según se sabe hasta ahora, a los tres meses la tendencia es que esos anticuerpos estén a la baja. Pero a la vez desarrolla células T que también inmunizan y que son más duraderas”.

“Este coronavirus es muy reciente. No sabemos si la inmunidad es de por vida o cómo se va perdiendo. Tampoco sabemos cómo sería reinfectarse, pero la analogía con otras infecciones permitiría prever que cuando un virus se repite en un mismo organismo la enfermedad tiene menos impacto, es menos grave. Queda la memoria inmunológica, que si no llega a detener el contagio sí reconoce más rápidamente a ese virus y se activan los anticuerpos con mayor velocidad”, describe Debbag. E insiste: “El caso de Hong Kong no es para alarmarse”.

FUENTE: CLARIN


SÍGUENOS