EL CORONAVIRUS VUELVE A TOMAR FUERZA EN ITALIA EN PLENO VERANO: “EL VIRUS NO SE FUE”, ADVIERTEN

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El coronavirus está vivo y en movimiento. Alarma que difunde el Comité Técnico y Científico del gobierno. Los datos preocupan y reclaman la máxima atención por parte de todos. En una semana los contagios han subido el 23% en Italia, que se siente asediada por las cifras que se difunden en los países vecinos europeos.

España, mil casos más por día. Alemania 700. Gran Bretaña impone nuevas cuarentenas en el norte de Inglaterra. En todos los países balcánicos hay más infectados cotidianos. Rumania con su pequeño ejército de ciudadanos que van y vienen de Italia. No bastan las cuarentenas obligatorias para detenerlos: muchos viven aquí y otros viajan en forma legal a levantar las cosechas.

El jueves los contagiados fueron 382 en 24 horas con solo tres muertos. Pero los decesos cuentan poco porque los fallecidos se enfermaron hace un mes y en cambio a los nuevos apestados les han pasado el testimonio del coronavirus en los últimos días.

Las cifras ponen al rojo vivo la batalla con las derechas opositoras que sostienen que el gobierno “aterroriza a la gente” con las medidas de emergencia, que fueron prorrogadas hasta el 15 de octubre. Pero los números cantan lo contrario. La alarma se justifica.

El presidente de la Repubblica, Sergio Mattarella, salió al cruce de los fabricantes de falsas noticias. “Libertad no es hacer enfermar a los otros”, dijo. Recordó que “hace cuatro meses los muertos en un día fueron 800 conciudadanos”.

“No podemos remover todo esto por respeto a los muertos”, sentenció.

Aludiendo a los casos de EE.UU. y Brasil, sin nombrarlos, el jefe del Estado italiano dijo que “en otros lados, el rechazo o la imposibilidad de comportamientos responsables han provocado dramáticas consecuencias. Hay una tendencia a olvidar y remover experiencias desagradables”.

Con el líder ultraderechista Matteo Salvini al frente, hay una oposición que reivindica ruidosamente los derechos individuales para oponerse a las medidas de seguridad, En auxilio de las tesis del gobierno y de la comunidad científica, las cifras demuestran que es necesario aumentar las precauciones.
Temor por el cambio de estación

Si en Europa y en la misma Italia, el Covid 19 se muestra activo con un verano abrumador, con temperaturas de 40 grados que deberían haberlo “apagado”, como ocurre con los llamados virus respiratorios al que pertenece el protagonista de la pandemia mundial: ¿Qué se puede esperar que pase en setiembre cuando comiencen los fríos del otoño-invierno?

El Covid 19 se muestra activo con un verano abrumador, con temperaturas de 40 grados./ Reuters

Italia, es el pais que fue el más castigado en los primeros tres meses de la pandemia europea y es hoy el que ha logrado domar más al coronavirus. Pero no ha conseguido aplastar la curva epidémica.

Walter Ricciardi, consejero científico del ministro de la Salud pública, académico de la Universidad Católica, dijo en una conferencia que “no estamos esperando la segunda oleada. La oleada es única y la estamos atravesando en pleno, a nivel local y europeo”.

Ricciardi recomendó “no hacer como España que bajó la guardia demasiado temprano y la consecuencia fue que pusieron en circulación relevante al virus”.

Uno de los más escuchados científicos, el microbiólogo Andrea Crisanti, el que tuvo la intuición de proponer en la región del Véneto hacer controles de hisopado y otros a toda la población posible, salvando miles de vidas, criticó el relajamiento de las medidas de seguridad en mucha gente.

“Es necesario que las personas continúen a usar los dispositivos de protección y respeten el distanciamiento. No hay que agitarse porque es justo aflojarse un poco después de la cuarentena pero la vigilancia debe ser mantenida.”

Crisanti ha mantenido polémicas a diestra y siniestra con los que sostienen que “ya no hay una epidemia” o que el virus agoniza por falta de carga viral. El microbiólogo de la Universidad de Padua advirtió que se vende la mitad de barbijos de hace tres meses y eso es peligroso. “El virus no se ha ido.”

En el Véneto, el jueves el número de contagiados subió de golpe en 200 casos. Sobre todo debido al contagio de 137 inmigrantes que viven en un centro oficial para refugiados en Treviso. Este dato sirvió para aumentar las protestas de Salvini contra la política del gobierno “de apertura irresponsable” a los inmigrantes clandestinos. Pero los de Treviso no tienen nada que ver con las nuevas oleadas inmigratorias. Están en Italia hace un año o más.

El brote fue de inmediato controlado. Como el caso en Enna, Sicilia, por los contagios que causó un empresario que regresó de un viaje a los Balcanes y concurrió a una boda. Noventa personas han sido puestas en cuarentena por la posibilidad de la infección.

También una mujer contagiada provocó una movilización sanitaria al concurrir a un funeral en Cesano, provincia de Roma, que obligó a rastrear a decenas de posibles contactos bajo contagio.

La estrategia de atacar de inmediato los focos en estallido o en gestación está dando resultado, pero para las autoridades sanitarias es evidente que también con la presencia de contagiados venidos del exterior, tras una fase de continua reducción de la pandemia los datos son hoy ligeramente negativos.

Hay 47 enfermos más en terapia Intensiva en los hospitales, necesitados de cuidados especiales porque el virus les ha enfermado gravemente los pulmones y necesitan entubamiento con oxígeno continuo.

También en terapia subintensiva se incrementan los casos. Y los testimonios de los médicos que luchan en primera fila en los hospitales indican que se presentan nuevamente enfermos que demuestran ser víctimas de un virus con alta carga viral. Solo en dos regiones no se registran contagiados. Hace diez días eran doce.

Roma, corresponsal

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