Envían más GENDARMES al Conurbano BONAERENSE para PREVENIR el aumento de DELITOS.

Las zonas calientes del delito en el Conurbano bonaerense serán reforzadas con el envío de fuerzas federales. Lo terminaron de detallar este jueves, por teléfono, el gobernador Axel Kicillof y la ministra de Seguridad, Sabina Frederic​.

Fue el complemento de la reunión del miércoles en el edificio de Puente 12, cerca del aeropuerto de Ezeiza, donde participó el ministro de Seguridad provincial Sergio Berni, y funcionarios del área de ambas jurisdicciones. La decisión fue apurada por el aumento de la criminalidad de las últimas semanas. Incluidos los casos de los jubilados, en Quilmes y Mar del Plata, de alta sensibilidad, y con un par de delincuentes muertos.

Ese apremio determinó que este viernes arriben los primeros contingentes de gendarmes. El dispositivo inicial será, precisamente, en Quilmes; Almirante Brown; La Matanza; Moreno; Esteban Echeverría; Florencio Varela y Lomas de Zamora.

¿Qué cantidad de personal estará disponible desde mañana? En la primera etapa, precisamente 315 gendarmes por turno, distribuidos en diez barrios.

A diferencia de otras oportunidades, que había cierta trazabilidad del delito, los organigramas de presencia de esas fuerzas no responderían a un patrón prestablecido. El propio Berni admitió desconocer cuántos gendarmes había en el Gran Buenos Aires. Cierta discrepancia operativa con Frederic parecieron conspirar contra el método optimizador del despliegue. El clímax de esa disputa habría tenido registro de testigos este miércoles, cuando la funcionaria y el ministro provincial se cruzaron chicanas ofensivas, en presencia del propio Kicillof.

La disociación quedó postergada, por ahora, por la necesidad de respuestas del estado ante la tercera pandemia en curso: COVID, recesión económica (pobreza) y, según la previsión, creciente inseguridad.

Desde hace más de una década, la fuerza policial de la Provincia, con una dotación de 90.000 agentes, se revela insuficiente para la prevención y represión del delito.

En su momento, en el Conurbano se destacó una presencia de 6.000 efectivos de gendarmes en zonas rojas mapeadas a fuerza de crímenes, desde los más sofisticados de narcotráfico hasta el robo calificado o el hurto ocasional. En 2010, en la gestión de Cristina Kirchner, durante la gobernación de Daniel Scioli, fue el primer envío masivo. Hasta entonces, la asistencia, con otra fuerza federales, era para tareas de competencia federal, como puertos, aeropuertos, móviles de Gendarmería, otras funciones y personal de investigaciones, científica, logística y como auxiliares de la Justicia.

Desde hace diez años, todas las administraciones recurrieron a este socorro de fuerzas federales. El último, Mauricio Macri, lo elevó a 6.500 porque incluyó La Plata y Mar del Plata.

En su momento, el intendente con licencia de Ezeiza, Alejandro Granados, cuando estuvo a cargo del ministerio que ocupa Berni, vaticinaba: “Una vez que los ponés, no los podés sacar más”. Un acierto sin prejuicio. Hoy lo reclama para su distrito. En las localidades del Gran Buenos Aires también ponderan la “presencia disuasoria” de la Gendarmería.

Hace cinco años, hubo un intento de remitir la fuerza al ámbito natural de frontera. Fue cuando la ministra del área, Patricia Bullrich, quiso reforzar los controles en los pasos fronterizos, sobre todo la Triple Frontera. No prosperó por mucho tiempo. Vidal reclamó la vuelta de los uniformados. Kicillof también.

El gobernador debió saltear el garabato ofensivo de Berni, quien acusó a Frederic de “no saber nada”, para tener un mejor relacionamiento con la funcionaria de Alberto Fernández.

Ya a fines de abril, el presidente Fernández había comprometido 250 gendarmes y 25 vehículos para La Matanza. Luego se ralentizó el proceso porque los efectivos fueron derivados a controles vehiculares, de circulación de personas y monitoreo interjurisdiccionales. Todo en el marco de la pandemia.

De ese esquema afinado en la cuarentena obligatoria, en una etapa sucesiva, deberá derivarse a la presencia disuasiva contra el delito. Los indicadores de criminalidad habían disminuido drásticamente hasta mayo, pero con “la gente dentro de sus casas”. Con la mayor circulación de personas el robo callejero, el asalto a negocios, el hurto y últimamente la dramática comprobación de intrusión violenta a las viviendas se terminó de conformar la mayor alarma.

¿Cómo será la coordinación operativa de las fuerzas? De acuerdo con las necesidades de despliegue, en cada caso. Esa fue la respuesta informal, ¿insuficiente? desde la Provincia. “En las próximas horas se conocería el diagrama completo”, asumieron.


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