FACUNDO ASTUDILLO CASTRO: ANALIZAN ELEMENTOS SECUESTRADOS DE UN PUESTO POLICIAL EN BAHÍA BLANCA

Una vez que se hicieron de toda la información que fueron a recolectar en el allanamiento a la sede de la Policía Local de Bahía Blanca, en la fiscalía federal 1 le bajaron el tono al secuestro de otro patrullero, el tercero desde que comenzó la investigación por la desaparición de Facundo Astudillo Castro. Se trata del móvil 20.610 asignado a esa dependencia que, para Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad bonaerense, realizó un movimiento “inusual y sospechoso” el 8 de mayo pasado.

Ese día fue ubicado satelitalmente a unos 800 metros del sitio de Villarino Viejo donde el 15 de agosto se halló el cuerpo desintegrado que podría ser del joven desaparecido el 30 de abril. Allí, en un lugar al que solo se accede por caminos vecinales y huellas, está atravesado por una vía y vive un puñado de pobladores, el móvil policial, con dos efectivos a bordo, estuvo detenido durante unos 35 minutos.

Luego la secuencia de georreferenciación del vehículo “da un salto de más de 10 kilómetros en apenas 41 segundos, para volver con otro salto luego de 3 horas 38 segundos al recorrido de rutina en apenas 28 segundos”, según el reporte del organismo de la provincia de Buenos Aires enviado el martes a la fiscalía que subroga Santiago Ulpiano Martínez. La revisión había sido solicitada por la querella institucional que representa la Comisión Provincial por la Memoria (CPM).

“Es cierto que el GPS da unos saltos extraños, pero es una situación anómala que hay que chequear. Tenemos mucha prueba que analizar todavía y tareas de campo en marcha”, dijo a Clarín una fuente del edificio judicial de Alsina 317. Allí ya tienen identificados a los dos efectivos que ese día tenían asignado el patrullero y cuentan con sus teléfonos celulares, pero aún no está previsto citarlos.

“No hay nada sólido ni relevante que permita incriminarlos o hacer conjeturas al respecto. De ninguna manera, racionalmente, podemos conectar este hecho con la Policía de Villarino”, comentó el vocero. Le dio mayor relevancia al derrotero irregular del móvil que a su ubicación, aquel día, muy cerca de un lugar que puede ser clave para el futuro de la investigación y que la propia fiscalía rastrillaba intensamente horas antes de la aparición del cadáver.

Secuestran y mandan a peritar el patrullero que pasó cerca del sitio del hallazgo de los restos.

Desde la querella que representa a la mamá de Facundo no solo enfatizan el sitio donde estuvo detenido el móvil, sino la fecha en que ocurrió. Recuerdan que ese mismo día 8 de mayo la agente de Mayor Buratovich Siomara Flores dio de baja la aplicación de WhatsApp de su teléfono. En comunicaciones posteriores por otras redes sociales, habría comentado que lo hizo “por temor”.

Flores es quien asegura haber llevado a Facundo desde el acceso a Mayor Buratovich hasta la entrada de Teniente Origone, después del mediodía del 30 de abril. “No le avises a mi mamá”, declaró que le dijo el joven antes de bajar del auto de su padrastro en el que se movilizaba. “Espero que aparezca porque soy la última que lo vi”, comentó la mujer en otra comunicación que surgió del análisis de su teléfono.

El vehículo Chevrolet Corsa Classic en el que se movilizaba Flores aquel día fue secuestrado, pero según las pericias no se halló nada relevante para la causa. Lo mismo ocurrió, para la fiscalía, con los patrulleros 23.360 y 22.788 incautados a mediados de julio. En ambos, el perro Yatel, del adiestrador y perito de parte Marcos Herrero, había marcado “esencia odorífera” de Facundo a bordo.

Con el primero, los agentes Mario Gabriel Sosa y Jana Curuhinca interceptaron al chico y le labraron la infracción por violar la cuarentena, en el acceso a Mayor Buratovich. En la otra patrulla, se movilizaba el oficial Alberto González, quien asegura haber requisado la mochila del joven y tomado una foto a su carné de conductor, en el acceso a Teniente Origone, luego de las 15.30.

La zapatilla hallada a 30 metros del cuerpo que se presume sería de Facundo Astudillo Castro.

Las querellas apuntan a determinar ahora qué hacía un móvil de la Policía Local de Bahía Blanca fuera de su jurisdicción ya que el sitio donde apareció el cadáver pertenece al distrito de Villarino. Del puesto donde están asignados los dos agentes que iban a bordo, la División Búsqueda de Prófugos y Personas Desaparecidas de la Policía Federal se llevó los libros de guardia y computadoras.

La Unidad de Prevención Local del partido de Bahía Blanca está ubicada en la calle Pacífico 281 del barrio San Blas. El destacamento queda a apenas 300 metros de la ruta nacional 3 que conduce a Villarino Viejo. De allí hasta el sitio donde apareció el cadáver hay unos 20 minutos de tránsito.

Este martes se realizó la autopsia a ese cuerpo. Según la madre del joven de 22 años, Cristina Castro (42), “es un cuerpo que ha muerto por asfixia, ha sido una muerte traumática, lo han matado” y “ahora están determinando si ha sido por sumersión o por estrangulamiento”.

Este miércoles enviaron la zapatilla hallada a 30 metros del cadáver al laboratorio del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en Córdoba, adonde también establecerán, vía ADN, si los restos esqueletizados, a los que le faltaban los brazos y algunas piezas dentales, corresponden a Facundo.

La querella, a cargo de los abogados Luciano Peretto y Leandro Aparicio, se inclina por la hipótesis de una desaparición forzada en la que intervino la Policía Bonaerense. Sin embargo, no hay agentes imputados y la fiscalía se orienta más a la posibilidad de que el joven haya sufrido un accidente cuando caminaba por las vías tras ser dejado en la ruta 3 por una productora rural, aquel 30 de abril en el que había salido de Pedro Luro, rumbo a Bahía Blanca, con la idea de reencontrarse con su ex novia.

FUENTE: CLARIN


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