HACE 40 AÑOS JOHN LENNON REGALABA SU ÚLTIMA GRAN OBRA AL MUNDO | EL DIARIO DE LA REPÚBLICA

Hace 40 años, John Lennon lanzaba “Double Fantasy”, su primer disco tras cinco años de retiro voluntario absoluto de la escena pública, en el que presentaba un conjunto de nuevas canciones propias, entremezcladas con otras de su esposa Yoko Ono, caracterizadas por la homogénea celebración a la apacible vida familiar que emanaba de sus letras.

Con clásicos como “Woman”, “(Just Like) Starting Over”, “Watching the Wheels” y “Beautiful Boy”, entre otros, la placa, que llegó a las bateas el 17 de noviembre de 1980, tomó dimensiones impensadas a raíz del asesinato del músico, ocurrido el 8 de diciembre de ese mismo año.

El que terminó siendo el último álbum de la mítica figura, lo mostraba en una faceta muy lejana al revolucionario artista que conmocionó al mundo con The Beatles o al de la ira política de discos como “Sometime in New York City”, de 1972; a juzgar por la temática de las letras de las canciones y por sus cadencias melódicas.

La celebración del amor a su mujer (“Woman”, “(Just Like) Starting Over”, “Dear Yoko”) y a su pequeño hijo Sean (“Beautiful Boy”) dominan una escena que encuentra su explicación en boca del propio John en “Watching the Wheels”.

Apenas “I´m Loosing You” mantienen un pulso rockero que lo devuelve a su mejor versión, condimentado con los filosos fraseos de guitarra de Earl Slick y Hugh McCracken.

Justamente estos dos intérpretes, sumados al bajista Tony Levin y el baterista Andy Newmark, conformaron la base de una banda de acompañamiento que también tuvo a George Small en teclados y a Arthur Jenkins Jr. en percusión.

Curiosamente, fue “Kiss, Kiss, Kiss”, una canción de la criticada Yoko, el otro corte del disco que, por su hipnótico ritmo bailable y una brillante interpretación vocal que crea climas cargados de sexualidad, destaca sobre el resto.

El origen de este trabajo, que devolvió al exbeatle a la escena musical, luego de un retiro voluntario para criar al pequeño Sean, surgió luego de un viaje por Bermudas, en donde el artista tuvo que timonear sin saber hacerlo, una embarcación que estaba por ser arrastrada por una gran tormenta, para salvar su vida.

Sin saber cuál era la conexión, el heroico acto pareció devolverle la confianza propia al artista que, en un rapto de inspiración, compuso de un tirón las canciones del disco, las cuales registró de manera casera en una cinta que circula de manera pirata bajo el nombre “The Bermudas Tapes”.

Cuenta la leyenda que el reciente éxito de su antiguo camarada Paul McCartney con su canción “Coming Up”, del disco “McCartney II”, también resultó un incentivo para el regreso a la actividad.

Paradójicamente, el tono familiar de las creaciones de Paul en su primer trabajo solista de 1970, cuando las heridas por la disolución de The Beatles estaban abiertas, habían sido el centro de las burlas de Lennon, en pleno enfrentamiento mediático.

El contrato se firmó con el sello de David Geffen y fue elegido como productor del disco Jack Douglas, que tuvo una moderada repercusión en su salida, más allá de la curiosidad lógica por el regreso del exbeatle, pero que tomó una popularidad insospechada luego del fatídico 8 de diciembre.

Más allá de eso, las composiciones de “Double Fantasy”, que el 24 de febrero de 1982 ganaría el Premio Grammy al Mejor Álbum del Año, con sus bellas melodías y sus líricas cargadas de optimismo, se alzan desde entonces como himnos para toda generación de mediana edad.

“La vida es lo que pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes” (Beautiful Boy)

Sin tiempo para disfrutar de la repercusión obtenida, el 8 de diciembre de 1980 fue un día agitado para la familia Lennon, desde que dejaron su habitación en el Edifico Dakota. Al salir se topó con un joven fan que lo esperaba con el disco Double Fantasy en la mano. Le pidió un autógrafo y se saludaron. Sin saberlo, Lennon había sido demasiado amable con su asesino.

En la gira mediática de John y Yoko posaron para la fotógrafa de la revista Rolling Stone, Annie Leibovitz, para su respectiva entrevista concedida al medio gráfico. Más tarde una radio local lo tuvo como invitado y pasaron por un estudio de grabación para terminar unas maquetas que Lennon debía revisar.

El exbeatle inglés y la artista plástica japonesa volvían al edificio para cenar con el pequeño Sean, y en la puerta seguía el joven fan. Mark David Chapman, el hawaiano de 25 años al que más temprano le había firmado su disco, le descargó encima el arma que tenía escondida. Ono sólo lo vio caer al suelo. Tras una infructuosa operación, a las 23:15, John Lennon falleció.

En 2003, la copia del álbum firmada por Lennon a Chapman fue subastada por un valor de 525.000 dólares.

FUENTE: ELDIARIODELAREPUBLICA

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