LA IMPULSIVIDAD DE IRENE MONTERO TERMINA CON LA SORORIDAD DE UNIDAS PODEMOS

La discusión publica protagonizada por Irene Montero (32) y Teresa Rodríguez (39) a raíz de la expulsión de la segunda de su propio grupo en el Parlamento andaluz durante la baja de maternidad es la enésima polémica protagonizada por Unidas Podemos. El partido, que en febrero de 2019 cambió su nombre por el femenino para mostrarse más cercano a las mujeres y abrazar un lenguaje inclusivo, cae en contradicciones propias de quien ha enarbolado una bandera con argumentos cuyos actos a posteriori

no se corresponden a lo que mantienen en sus principios. Querían defender las bajas de paternidad y maternidad igualitarias para proteger a la mujer, pero llegó el miércoles, 28 de octubre, y no cumplieron con su deseo de garantizar a la mujer un permiso de maternidad sin miedo a consecuencias laborales. Ese día, en una votación impulsada por Inmaculada Nieto, portavoz de Adelante Andalucía, el parlamento andaluz votó para expulsar a Teresa del grupo parlamentario. El resto ya se conoce: Irene dijo en una entrevista que “la política no para” y Teresa recordó por Twitter que

ella no estaba en política por dinero

sino por convicción, que ella no se había cambiado de barrio. Tirarse los trastos por redes forma parte del leitmotiv de Podemos. “No responde a una estrategia política sino a una forma de actuar de Irene, que es muy impulsiva y no puede evitar contestar por redes, explican a LOC fuentes cercanas a la política. Tal vez por eso ha decidido dejar de seguir a Teresa Rodríguez, para no caer en la tentación de escribirla. Porque la discusión de las políticas sobre si una había despedido a la otra o no durante su baja de maternidad provocó

el escándalo de las asociaciones feministas, que pidieron dejar esas discusiones para el ámbito privado. “No se puede justificar lo que dijo Irene Montero no solo como ministra, sino como compañera, como madre, como mujer, pero tampoco se puede justificar una guerra abierta entre mujeres porque ese enfrentamiento público nos perjudica tanto, tanto”, opina Laura Baena, fundadora del Club de las Malas Madres.

Como decíamos, este es el último caso de machismo en la formación, en cuyo funcionamiento interno parece haber bastantes actitudes machistas. Una de las personas que las sufrió en sus propias carnes fue

Tania Sánchez.

Ella, que fue la líder de Izquierda Unida que dio la llave a Podemos para acaparar más votos, quedó relegada

a un escaño detrás de una columna cuando Irene Montero ascendió. “Tania es una política de carácter y raza, cuando la apartaron notó muchas actitudes machistas de las que se quejaba y que yo recogí en mi libro”, cuenta a LOC Luca Constantini, autor de Aquí mandó yo:historia íntima de Podemos

(La Esfera de los Libros). “No quiero entrar en ningún conflicto de otro partido político, pero sí destacar que

no me libro de la etiqueta de ser la ex de Pablo Iglesias y siempre fui una persona distinta. Este juicio es bastante duro y esto perjudica a todas las mujeres”, explica en conversación telefónica con LOC. Sánchez fue una de las primeras en defender a Rodríguez en las redes sociales. “Una vez más se impone el patriarcado, del que no se libran muchas mujeres, intentando desacreditar la posición política de Teresa Rodríguez con la clásica acusación de ‘histeria’. Por no hablar de la falta de respeto al permiso de maternidad. En fin, fuerza comadre”, escribió en su cuenta de Twitter. Una semana después, Sánchez -que fue la primera mujer que pudo votar telemáticamente en la Asamblea de Madrid por su baja de Maternidad-, opina ante LOC: ”

Falta sororidad en política

y mi deseo es que Teresa Rodríguez pueda disfrutar de su baja de maternidad, que se ha visto interrumpida por causas ajenas a ella y que es un derecho de todas las mujeres”. La etiqueta de Tania Sánchez como “ex de…” y el despido de Teresa Rodríguez durante su baja de maternidad muestran una vez más la endogamia de Unidas Podemos, “un partido donde hay varias familias y las relaciones personales

se convierten en las líneas políticas, opina Constantini. Uno de los grandes aprietos de Iglesias surgió, precisamente, por esas líneas familiares y ha terminado con la Fiscalía del Supremo pidiendo ayer a la Audiencia que siga investigando al líder de Podemos. Es por el caso Dina, que comenzó, como todo en Podemos, con un enfado personal.

Dina Bousselham formaba parte de un grupo de chat de la formación morada en la que Pablo Iglesias dijo que

“azotaría hasta sangrar” a Mariló Montero. Supuestamente Bousselham capturó ese mensaje, que circuló entre compañeros y se filtró a la prensa. Iglesias se disculpó y todo quedó ahí hasta que Bousselham denunció el robo de su teléfono con información personal. Pablo declaró que se quedó con la tarjeta de memoria del terminal durante varios meses para no crear “más presión” a Dina. Una

actitud paternalista

que provocó las críticas del feminismo.

Teresa, no te han despedido. Sigues siendo diputada y cobras todo tu salario de política aunque te hayas ido del partido que te llevó a las instituciones. Que te compares con una trabajadora precaria despedida es bochornoso. Nuestro adversario es el machismo: combatámoslo juntas

EN GALAPAGAR

Otra de las mujeres que sufrió en sus propias carnes la manera de actuar de Unidas Podemos fue Carolina Bescansa. La acusaron de conspirar a espaldas del partido para crear una nueva formación, lo que provocó su salida de UP. “Ahí mostraron una

paranoia con la traición

típica de todos los comunismos, que también les impide retener el talento de personas como

Bescansa, analiza un experto en Podemos para LOC. “Podemos llegó al Congreso con una bandera del feminismo muy novedosa, pues incluía una serie de teorías y de concepciones de género que hasta entonces no se habían debatido, el problema es que sus relaciones personales se convierten en las líneas políticas del partido”, concluye. Tal vez por estas dinámicas de familia,

Isa Serra, madre de un niño de ocho meses con Juanma del Olmo

y portavoz de Podemos en Madrid, ha guardado silencio en la discusión entre Montero y Rodríguez. No se han callado, sin embargo, los ex compañeros del partido, aquellos que salieron rebotados por no ser parte de La familia que gobierna y que toma las decisiones. “Muchos lamentamos que algunas órdenes partan directamente de Galapagar”, denuncia un miembro del partido”.

FUENTE: ELMUNDO

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