LA POBREZA Y EL RIESGO DE UN ESTADO FALLIDO

La crisis de la pobreza en Argentina se ha convertido en la principal problemática pública y en el desafío más importante para las próximas dos décadas. No hay futuro exitoso posible, ni Estado-nación consolidado y pujante, si no se aborda de manera urgente, y con cáracter sostenido, la situación de la pobreza en el país. En un mundo que se ha vuelto cada vez más complejo y competitivo, donde la información, el conocimiento y el desarrollo tecnológico son las variables claves que determinan y determinarán el progreso o atraso de las sociedades y el acceso a innumerable cantidad de oportunidades; deviene imprescindible trabajar para reducir el elevadísimo nivel de pobreza que afecta al país.

El último informe de INDEC, referido al primer semestre de 2020, ha arrojado que un 40,9% de la población vive en situación de pobreza, mientras que un 10,5% de ese universo no puede satisfacer sus necesidades alimentarias básicas. Pero sin dudas el dato más alarmante y desesperanzador, por el hecho de estar vinculado al futuro, es el referido a la infancia: un 56,3% de niños entre 0 y 14 años vive en la pobreza. Estos datos son coincidentes con las proyecciones de UNICEF Argentina, que estiman un 62,9% de pobreza infantil para diciembre de este año ¿Qué sociedad nos espera en 15 o 20 años? La cuestión se agrava aún más cuando se observa la gran cantidad de jóvenes (no pobres) que piensa en emigrar del país por no encontrar oportunidades de desarrollo y progreso.

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Sin lugar a dudas la pandemia del coronavirus ha impactado en la evolución de la pobreza en los últimos 6 meses (de 35,5% a 40,9%), ya que ha influido en el agravamiento de variables que inciden directamente sobre el fenómeno, como la recesión, el desempleo y la inflación. Pero el árbol no debe tapar el bosque. La pobreza en argentina se ha convertido en un problema estructural de la sociedad y en un déficit de política pública de los últimos 30 años. Según un informe de CIPPEC, desde 1990 hasta la fecha nunca se ha logrado perforar el 25% de pobreza en el país, alcanzando su peor pico tras la devaluación del 2002 donde llegó al 65,5%. Pero estos datos se vuelven superfluos si no despiertan en todo el arco dirigencial un espíritu de autocrítica y reflexión.

En el 2040 Argentina ingresará en su fase de envejecimiento poblacional. Esto quiere decir que la proporción de población pasiva será superior a aquellos en edad de trabajar. En esta parte de su vida el Estado Argentino deberá realizar mayores esfuerzos para mantener a esa población, por lo tanto habrá menores recursos para mirar hacia otras áreas. Pensar en la posibilidad de llegar al fin del “bono demográfico” con niveles de pobreza similares al actual, sería un escenario hipótetico sumamente complejo, por no utilizar otra expresión.

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Los Estados fallidos existen. Son aquellos donde la unidad política Estado-nación es sumamente frágil: hay grupos insubordinados; elevados niveles de pobreza y criminalidad; y corrupción sistémica. En otras palabras, son Estados cuya legitimidad esta cuestionada y donde existe un alto grado de anomia. Evitar llegar a ese extremo implica aborcarse a trabajar sin descanso, desde el Estado, y en cooperación con las empresas, la academia y las organizaciones no gubernamentales, para sacar a 18 millones de argentinos de la pobreza. Entender además, que si no se trabaja sobre la pobreza infantil, no hay futuro posible.

* Master en Políticas Públicas y maestrando en RR.II de la Universidad Austral. Docente universitario.

FUENTE: PERFIL

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