LA VUELTA DE UN CLÁSICO: 80 AUTOS POR FUNCIÓN EN EL ARRANQUE DEL AUTOCINE BONAERENSE CON TOM CRUISE

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No es volver al futuro. Está pasando ahora, en 2020 y en plena cuarentena por coronavirus. Es viernes por la noche y en la bajada de la calle Alvear hacia el río, en Martínez, un clásico de los ’70 cobra vida con funciones agotadas durante todo el fin de semana. Una fila de autos -sumarán 82 vehículos para cuando la pantalla proyecte la imagen gigante de Tom Cruise en “Barry Seal”- dará por comenzada la nueva era del autocine en Buenos Aires.

Es, hasta el momento, la única alternativa recreativa para porteños y bonaerenses que, ante la falta de los cines convencionales, encontraron la excusa para salir de casa y tener un plan familiar. Lo mismo pasó con los dueños del bar Malloy’s, un clásico de la zona norte, que ante la falta de clientes pensó la manera de reinventarse y le propuso a la comuna de San Isidro abrir el primer autocine del AMBA en su espacioso terreno.

“Vi una nota en CNN de un autocine que había abierto en Baja California y que había sido un éxito total. Que Estados Unidos lo había decretado como indispensable para la salud de la gente y en dos meses desarrollé la propuesta para presentarle al municipio”, contó Marcelo Mazzini, manager del restaurante. En un primer momento se manejó la posibilidad de llevar el autocine a los estacionamientos del Unicenter y el Soleil, los dos shoppings del Partido. Sin embargo, el restaurante (ubicado en Sebastián Elcano 1718, en Martínez) presentó un protocolo para usar su predio y el municipio los habilitó.

Los controles por los que deben pasar los vehículos y sus ocupantes son estrictos: medición de temperatura para todos, uso obligatorio de tapabocas, verificación de la entrada -que sirve como permiso para circular y se saca previamente bajo la modalidad online- un kit de desinfección con alcohol en gel, además de la obligatoriedad de circular con las ventanillas un poco abiertas o con equipo de aire acondicionado en modo ventilación.

A Mercedes y Franco, una pareja que reside en Olivos, no les molesta para nada las medidas preventivas. “Es la primera vez que venimos a un autocine, nos enteramos por instagram que existía esta alternativa y nos mandamos. Trajimos una mantita y vamos a pedir comida acá”, contaron.

Fidel y Camila, de 24 años, se están “conociendo” y ésta es la primera salida formal en cuarentena que tienen. “Yo me enteré que estaba funcionando y la invité. Además, con el tema de estar encerrados no nos estábamos viendo. Es la primera vez que vengo al autocine, me hubiera encantado tener este tipo de salidas de chicos, pero la voy a disfrutar ahora”, dijo él.

La del viernes por la noche fue una jornada donde la novedad le ganó a la nostalgia. Es que en la función de las 21, la segunda, el promedio de edad de los espectadores no superaba los 30 años. Antes, a las 18, los protagonistas habían sido los chicos que, acompañados por sus padres y hermanos en la mayoría de los casos, disfrutaron de la película “Cómo entrenar tu dragón”. Fue la primera experiencia en un autocine para todos.

El predio a orillas del río tiene capacidad para 80 autos. Hay tres funciones diarias: 18, 21.30 y 00.30 horas. La pantalla está montada en un camión gigante y hay otras dos, más pequeñas, a los laterales. Hay dos frecuencias radiales para sintonizar el audio de la película, una doblada al español o en inglés para aquellos autos que estén cerca y puedan leer los subtítulos.

Las entradas se sacan en autocinealrio.com.ar, cuestan 1.200 pesos y permite el ingreso de hasta cuatro personas por vehículo. Y escribiendo por whatsapp a un número que anuncian por pantalla, también se puede pedir comida al auto. Hay opciones como hamburguesas, ensaladas y sándwiches, que es trasladada por mozos vestidos con los trajes blancos de bioseguridad que rige para los protocolos Covid-19. También hay “limpiavidrios” que con amabilidad y por una propina, dejan impecables los parabrisas.

Carla, de 28 años, se enteró del regreso del autocine por una amiga que vive en zona norte. “Me pareció una buena idea, nunca había vivido la experiencia, hace mucho que no salimos con mi novio y está bueno para dispersarnos. Me pareció un poco cara la entrada para ser sólo dos en el auto, pero por ser la primera salida, lo vale. Trajimos pochoclos y algo para tomar”, la idea es pasarla bien”, dijeron.

Mazzini asegura que el autocine en San Isidro generó 25 nuevos puestos de trabajo y que reactivó un sector adormecido de la industria: el cinematográfico. “Pagamos los derechos de cada película que proyectamos por día. El ‘click’ por función nos sale alrededor de 190 dólares, de ahí tenemos que pagar el 10% de las entradas diarias al INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, que preside Luis Puenzo y que que por estos días atraviesa un escándalo por la entrega de subsidios y financiamiento a productores) y además hay una estructura de diseñadores y técnicos que comienzan a retomar de alguna manera su trabajo”, destacó. Según detalló, la cartelera de películas para proyectar en autocines es exclusiva y tiene al día de hoy unos 250 títulos autorizados.

Los antecedentes en Argentina y en el mundo son más que exitosos. Muchos vecinos de zona norte recordarán el viejo autocine que funcionaba en Villa Martelli, en el Partido de Vicente López. En las provincias de La Pampa y San Juan la modalidad se retomó a principios de mes a “sala” llena. En ciudades alemanas como Colonia y Essen, en Seúl y en Austin, en Estados Unidos, la experiencia también es un éxito de autos y público. Está claro que hasta que podamos volver a la “nueva normalidad” se trata del primer y -hasta el momento- único programa cultural y de esparcimiento que se puede realizar.

“Ahora que vieron que funciona, me están llamando de todos los municipios, San Miguel, La Plata, Mar del Plata, Lanús, Tigre, son muchas localidades se mostraron interesadas. A futuro podemos pensar en hacer con shows con cantantes, stand up y tratar de jugar con la creatividad. Estamos seguros que esto tendrá continuidad post pandemia, no es por ser nostálgicos pero el autocine llegó para quedarse”.

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