LOS BOMBEROS LAVAN AUTOS EN SU CUARTEL PARA SOLVENTAR LOS GASTOS

“¿Cómo sobrevivir a la crisis de la pandemia?”, es la pregunta que se repite en todos ámbitos laborales desde la llegada del coronavirus al país. Sobre todo en los cuarteles de bomberos voluntarios, donde el interrogante cada vez es más complejo de responder y la situación se hace día a día más tediosa e insostenible. “Los ingresos son nulos y nuestro servicio tiene que seguir funcionando. Es el momento más difícil que nos toca atravesar de los últimos tiempos”, comunican desde la sede de Villa Ballester, en San Martín.

La lluvia de ideas -conocida popularmente como brainstorming- pasó a ser parte de la rutina diaria en el cuartel 107, ubicado en Lacroze al 5.778. Allí, los bomberos comenzaron a dedicar unas horas de su tiempo a buscar alternativas para subsistir en el contexto de la cuarentena, donde todas las actividades que les generaban ganancias – como la venta de rifas o la organización de peñas- quedaron suspendidas. Fue así como nació el proyecto de convertir al lugar, en un lavadero de autos.

“Nuestra historia siempre fue sufrida. Solventar los gastos es un problema vigente desde hace años. Pero esta vez es mucho peor, por eso se nos ocurrió empezar con esta iniciativa de lavado de vehículos. Nos las ingeniamos aprovechando el lugar y los materiales que tenemos para contar con dinero extra. Además les damos trabajo a las chicos y chicas del cuartel que están desempleados por la misma causa”, explica Mario Oyarzo, el Jefe del Cuerpo.

De jueves a domingos, el cuartel abre sus puertas para los vecinos y atiende dos autos cada 30 minutos. El lugar destinado para la actividad es aquel donde solían guardar las autobombas. Se trata de un playón de amplios metros cuadrados que les permite trabajar de manera cómoda y con distanciamiento social.

Antes de empezar con el procedimiento, se le toman los datos a los clientes: el objetivo de esta medida es tener una manera de contactarlos en caso de cualquier problema, tanto sanitario como de otras índoles. Luego se desinfecta a los vehículos con amonio cuaternario y finalmente se da inicio a la limpieza que culmina con una pasada de alcohol en la zonas más utilizadas (volante y palanca de cambios).

Además, los bomberos también se encargaron de acondicionar una sala donde los dueños pueden esperar la finalización del lavado. “Hay mesas separadas para que puedan descansar mientras hacemos el trabajo. En el lugar -ventilado y con todas las medidas de protección correspondientes para evitar contagios- está plasmada nuestra historia. La idea es que conozcan un poco más sobre quienes somos y qué hacemos”, relata Oyarzo.

La propuesta tuvo una respuesta positiva por parte, tanto del barrio, como de aquellas zonas aledañas. “Llenan los cupos muy rápido y hasta vienen en los días de lluvia. Estamos muy sorprendidos. Sabemos que no lo hacen sólo para limpiar su auto sino para ayudarnos a nosotros. Al fin y al cabo, es un problema de todos. Nuestro servicio como bomberos es para socorrer a cualquiera de ellos que esté en alguna situación límite”, comparten los protagonistas de la historia que reservan turnos a través de su Instagram @bomberosballester.

Los ingresos obtenidos, los utilizan para pagar los gastos que priorizaron en estos momentos: la luz y la nafta. “Lo más importante para nosotros es que el servicio esté operativo y los camiones listos para salir ante cualquier emergencia. Estamos muy contentos con la buena repercusión y nos gustaría seguir incluso una vez levantada la cuarentena”, concluyen.

FUENTES: CLARIN


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