MÁS PRUEBAS DEL HORROR NAZI: HALLAN LÁPIDAS JUDÍAS USADAS PARA …

Meses atrás el mundo fue testigo de un doloroso hallazgo en la ciudad de Praga: un centenar de adoquines habían sido construidos con lápidas judías​ para arreglar calles de esa pintoresca ciudad. Fue durante los trabajos de reconstrucción en el distrito turístico de la ciudad de Praga. Entonces todas las miradas apuntaron al antiguo régimen comunista, que allanó sinagogas y cementerios para obtener materiales de construcción.

Ahora el terror nuevamente llega de la mano de los más nefastos artífices de la muerte: los nazis.

Más de 150 lápidas judías, usadas por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial para construir una carretera, fueron halladas recientemente en la ciudad de Lezajsk, en Polonia, comunicó el pasado viernes la Oficina Provincial para la Protección de Monumentos.

El descubrimiento fue realizado durante las obras de renovación de la Plaza del Mercado, cuando los trabajadores removieron una capa de asfalto y encontraron unas lápidas, conocidas en hebreo como ‘matzevá’, 20 centímetros por debajo de la superficie, que cubrían un tramo de carretera de casi 30 metros.

Según un informe de ese organismo, citado por el sitio RT en Español, los nazis arreglaron el sistema de carreteras en esa parte de la ciudad, establecieron nuevos barrios y cubrieron con tierra y escombros la plaza principal. Las lápidas del cementerio judío se utilizaban para estabilizar la superficie, principalmente en carreteras y aceras.

Las excavaciones son en la plaza de Lezajsk, Polonia, que está siendo renovada por las autoridades.

Las lápidas fueron halladas en buen estado de conservación. “Los colores de las inscripciones: azul, verde, amarillo y rojo, son claros y vivos. Los adornos son perfectamente visibles: coronas, candelabros, flores, leones, manos”, detalló la arqueóloga Ewa Kedzierska.

Un hallazgo similar, aunque de mucha menos cantidad de lápidas, ocurrió hace 19 años en la misma zona. pero ahora los arqueólogos quedaron sorprendidos por la cantidad de piedras halladas. “Esperábamos encontrar algunas porque hace 19 años también se encontraron ‘matzevá’ durante la construcción de una rotonda en el centro de Lezajsk. Pero nadie esperaba tal número. Hay más de 150 y todavía no se han retirado todas”, reveló Kedzierska al The First News.

Por el momento, las lápidas fueron colocadas en una parcela del Ayuntamiento en Lezajsk.
El antecedente de Praga

En mayo pasado, el descubrimiento de lápidas transformadas en adoquines sacudió a Praga, capital de la actual República Checa, ex Checoslovaquia. Se produjo en la fase de apertura de un proyecto de obras en la histórica Plaza Wenceslao de la ciudad, escenario de algunos de los eventos históricos más dramáticos de la República Checa​ y un sitio frecuente de protestas políticas.

El rabino Chaim Kočí, un alto funcionario del rabinato de la ciudad y capital europea, presenció el momento en que los trabajadores desenterraban adoquines. Aseguran que se trató de una situación de angustia y dolor. En la parte inferior de las lápidas podían distinguirse claramente letras hebreas, la estrella de David y fechas de fallecimiento.

Otras trozos de piedra, en cambio, contaban con una superficie más pareja y blanca, señal que habían sido pulidas luego de ser arrebatadas de los cementerios. Los líderes judíos​ elogiaron el desenterramiento, ya que las pruebas no hacían más que confirmar las sospechas que se arrastraban desde hace mucho tiempo sobre el nefasto accionar del comunismo que gobernó la antigua Checoslovaquia durante más de cuatro décadas durante la Guerra Fría.

Lo que era un secreto a voces, confirmarían las fuentes, es que habían tomado piedras de los lugares de entierro judíos para una muy promocionada peatonalización de la Plaza Wenceslao durante los ’80. El proyecto emblemático fue exhibido allá por 1987, durante una gira de Mijaíl Gorbachov, por entonces secretario general del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética​.

Los nombres de los muertos no se pueden identificar porque las lápidas fueron rotas en pedazos para formar adoquines. Sin embargo, hay huellas. Parece que una persona murió en 1877, cuando Praga era parte del imperio de los Habsburgo, mientras que la muerte más reciente se produjo en la década de 1970, durante el apogeo del comunismo.


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