MIGRANTES QUE INTENTAN CRUZAR EL CANAL DE LA MANCHA: “PREFIERO AHOGARME A NO LLEGAR AL REINO UNIDO”

El Ministerio del Interior británico pide ayuda formalmente al ejército para contener las llegadas irregulares en el Canal de la Mancha, mientras el ‘premier’, Boris Johnson, las califica de “peligrosas y criminales” y la ministra Patel habría afirmado que cruzan porque “Francia es un país racista”

A la sombra de las preparaciones para el Brexit y los planes para revertir la recesión económica fruto del Covid-19, Boris Johnson, a través de su ministra de Interior, Priti Patel, diseña las fronteras físicas y virtuales que han de proteger, si no aislar, al Reino Unido a partir del 2021. Planteado ya el nuevo sistema de inmigración para blindarse ante los inmigrantes poco cualificados que no les sean útiles, en el Home Office no ven el momento de librarse de las “restricciones impuestas por la regulación de la Unión Europea” para acometer la llegada de irregulares y solicitantes de asilo a través del Canal de la Mancha. Sea por las buenas o por las malas, pues ya han pedido formalmente ayuda al Ejército.

En lo que llevamos de 2020, se calcula que 4.560 inmigrantes han llegado a las costas del Reino Unido, una cifra que, a pesar de ser 15 veces superior a la registrada en todo el 2018, sigue sin ser suficiente para que la Organización de las Naciones Unidas considere que existe un problema desproporcionado que obligue a endurecer las medidas y el discurso. En 2019, 35.566 personas se registraron como solicitantes de asilo frente a las 118.264 de España, las 123.900 de Francia o las 142.500 de Alemania.

Aun así, el primer ministro ha catalogado durante estos días de “muy malos, estúpidos, peligrosos y criminales” los intentos de llegar al país a través del canal, unas declaraciones que se unen a las de otros representantes del Gobierno británico que no dudan en tachar a estas personas de “ilegales”. Lo que preocupa en el Departamento de Refugiados de la ONU es, sin embargo, la actitud del Gobierno británico, al que instan a “rebajar el tono de sus declaraciones incendiarias para evitar que se incrementen las tensiones”, pues no consideran que estén “proporcionadas a la situación que se está viviendo”. De hecho, también critican que ese lenguaje populista puede “dar pie a narrativas xenófobas”.

En esto también coinciden desde las organizaciones de defensa de estos inmigrantes, quienes, a través de una carta, han pedido que “el Gobierno deje de utilizar este tipo de discurso y de hacer una interpretación falsa de la ley”. Desde Calais, punto neurálgico utilizado por estas personas para intentar dar el salto hasta el Reino Unido, saben que en llegar o no hasta su destino les va la vida.

“Lo hemos perdido todo en los tres últimos años, el barco es nuestra única oportunidad de una nueva vida en un país seguro. Estoy demasiado cansado para seguir, si intentan detenernos, me ahogaré en el mar”, asegura en ‘The Times’ Kamal Sadeghi, de 39 años y huido de Irán por la desaprobación de la familia de su esposa. “Solo queremos una vida normal, necesitamos ese barco y si nos interceptan yo también me quitaré la vida. Me tiraré al agua”, explica Niki Karimi, de 33, desde la tienda de campaña en la que llevan viviendo los diez últimos días junto a su hija, que acaba de cumplir un año.
‘Francia es un país racista, por eso vienen’

A pesar de que a priori parece que el viaje de los inmigrantes irregulares termina al llegar a Europa, ese es, en muchos casos, solo un primer paso, pues para los que se encuentran en Francia, sobre todo en la ya desmantelada ‘jungla’ de Calais, permanecer allí puede suponer un callejón sin salida. “No tengo dinero, comida, hogar ni razón para seguir viviendo si no me dejan llegar a mi destino. Lo que Boris Johnson no entiende es que para nosotros es mejor morir que no llegar a Inglaterra. Antes me ahogo. Moriremos todos”, dice en el periódico británico Yosshka Mir, diseñador de moda iraní de 36 años.

La diferencia radica en que si permanecen en suelo francés apenas percibirán 190 euros al mes como solicitantes de asilo, mientras que si llegan al Reino Unido podrán optar a 170 euros mensuales, asistencia sanitaria gratuita e incluso posibilidad de acceder a una vivienda y un trabajo. Esta realidad ha llevado a que se intensifiquen más las tensiones entre ambos países después de la cuarentena impuesta por los británicos y la petición de los galos de más de 30 millones de euros para reforzar las labores fronterizas.

Un fuego al que no ha dudado en echar más gasolina la ministra de Interior, Priti Patel, que en una videollamada con diputados conservadores habría dicho que los inmigrantes irregulares temen ser “torturados” por las autoridades francesas. “Dijo que Francia es un país racista, que por eso vienen”, asegura uno de los participantes.

A pesar de que desde el círculo de la ministra lo niegan, el Home Office sacó un comunicado claro acerca de la posición que tomarán en el futuro para evitar la llegada a sus costas: “La ministra está frustrada por la incipiente llegada de pequeñas embarcaciones a través del Canal, agravada por el hecho de que nuestra respuesta está limitada por las restricciones impuestas por la legislación de la UE. Es por eso que estamos comprometidos junto al Gobierno y Downing Street a la hora de tener una regulación adecuada y lista para cuando termine el periodo de transición”.

FUENTE: ELMUNDO


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