MODERNA, SPUTNIK Y PFIZER, TRES VACUNAS CANDIDATAS CONTRA EL CORONAVIRUS CON MÁS DEL 90% DE EFICACIA: QUÉ SIGNIFICA

Otra semana arranca con un anuncio de eficacia preliminar de una vacuna experimental contra Covid-19. En este caso, la de Moderna, que arrojó un 94,5%. La serie la había iniciado el lunes pasado la comunicación de Pfizer-BioNTech, con resultados también preliminares superiores al 90%, y al día siguiente el Instituto Gamaleya se sumaba con un 92% de la Sputnik V. Especialistas consultados por Clarín destacan que se trata de resultados alentadores, explican si es significativo el escaso margen de diferencia hallado entre los porcentajes y por qué la población debe continuar con las medidas de cuidado.

“Este primer análisis intermedio se basó en 95 casos, de los cuales se observaron 90 casos de Covid-19 en el grupo de placebo versus 5 casos observados en el grupo de ARNm-1273, lo que resultó en una estimación puntual de la eficacia de la vacuna del 94,5%”, anunció el comunicado emitido esta mañana por la compañía biotecnológica Moderna, de Estados Unidos, sobre los resultados preliminares del estudio de fase III COVE, que la empresa lleva adelante junto al Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) de ese país en 30.000 voluntarios.

Los estudios de fase 3 se realizan en decenas de miles de voluntarios y lo que buscan probar es si las candidatas, que demostraron seguridad e inmunogenicidad (capacidad de despertar respuesta inmunológica) en fases anteriores, son eficaces para proteger contra la infección. Para eso, se divide aleatoriamente a los participantes en dos grupos: a unos se les aplica la vacuna experimental y a otros un placebo (que no produce efectos farmacológicos). Por ser estudios doble ciego, ni los investigadores ni los voluntarios saben qué se les aplicó.

Los análisis interinos están a cargo de juntas de monitoreo de seguridad de datos (investigadores externos e independientes) que hacen diferentes cortes. La estadounidense Pfizer y la alemana BioNTech anunciaron sus resultados preliminares con los primeros 94 casos de coronavirus confirmados entre sus voluntarios, el Instituto Gamaleya, de Rusia, con 20 y Moderna con 95. Más de 9 de cada 10 infecciones en los tres ensayos se dieron en personas que no habían sido vacunadas, es decir, que se les había administrado placebo. Los tres anuncios fueron realizados a través de comunicados de prensa y por el momento no fueron publicados en revistas científicas con revisión de pares.

“Sin dudas que los análisis de eficacia que están arrojando los análisis interinos de las vacunas de Pfizer, del Instituto Gamaleya y de Moderna son resultados muy alentadores, con eficacias superiores al 90%; pero hay que recordar que por el momento son resultados interinos, con pocos casos. Y que hablan de la eficacia, que es lo que mide la reducción porcentual en la frecuencia de una infección entre personas vacunadas versus personas no vacunadas. Es decir, se comparan las tasas de incidencia de enfermedad entre quienes recibieron la vacuna y los que recibieron el placebo. Eso es la eficacia. La efectividad se conoce una vez que la vacuna ya está registrada y se aplica a gran escala. Y son los resultados de esos beneficios que proporciona una vacuna, que previamente tiene que haber sido eficaz”, explica a Clarín Florencia Cahn, presidenta de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE) y una de las investigadoras principales del ensayo clínico de la candidata de la china Sinopharm en el país, que lideran Fundación Huésped y Vacunar.

Desde Estados Unidos, el biólogo molecular, inmunólogo y biotecnólogo argentino Ernesto Resnik, valoró la calidad del primer análisis interino de la vacuna de Moderna y se manifestó optimista en cuanto al panorama de las vacunas contra covid en general, independientemente de la plataforma que utilicen.

“La de Moderna tiene datos con mayores de 65 años. Entre los contagiados, tiene negros, latinos, mujeres, hombres. Los datos son preliminares, pero excelentes. Y no son tan preliminares porque se calcula que con 100 a 150, ya es bastante segura la data. No es lo mismo la vacuna rusa, que solamente tenía 20, que todavía los datos son medio oscuros o mezclados, pueden cambiar bastante. Pero, esencialmente el hecho de que ya haya tres vacunas que dan estos datos tan buenos y tan parecidos creo que es simplemente un testamento a que, más allá de que el modo de delivery o distribución (vía envoltura viral o ARNm), todas usan la misma proteína: la Spike. Eso quiere decir que eventualmente el sistema inmune ataca a esa proteína y nada más, más allá de la modalidad”, explicó Resnik al ser consultado por Clarín. “Mis expectativas es que todas las vacunas van a ser buenas porque la esencia de la vacuna es la proteína Spike”, afirmó.

Diferentes plataformas

La Sputnik V usa una plataforma basada en vectores adenovirales humanos, obtenidos a partir de virus modificados genéticamente para no causar infección y transportar al organismo parte de la proteína Spike (los picos característicos que se ven en la superficie del virus), lo que despierta la respuesta del sistema inmunológico.

Tanto la de Moderna y el NIAID (mRNA-1273), como la de Pfizer-BioNTech (BNT162b2), son vacunas basadas en ARN mensajero (ARNm), que es la última tecnología en vacunas y todo indica que el coronavirus SARS-CoV-2 será el primer patógeno para el que se autoricen una o más basadas en esta plataforma, porque hasta el momento no hay ninguna aprobada para ningún otro agente infeccioso. Utilizan sólo una parte del código genético del virus para que las células del organismo generen los anticuerpos que permitan proteger frente a la infección. “Si se demuestra que esta tecnología funciona, la pandemia nos puede ayudar a pulsar el botón “plug and play” (enchufar y usar) en un nuevo abordaje de la vacunología moderna”, dice un artículo publicado en septiembre en la revista JAMA .

Sobre las diferencias entre ambas, Emilio Malchiodi, profesor titular de Inmunología de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires y director del Instituto de Estudios de la Inmunidad Humoral IDEHU (UBA-CONICET), destaca: “La de Pfizer-BioNTech utiliza un cuarto de la proteína Spike, solamente la porción RBD, que es la que se une al receptor ACE2 en las células. O sea, la porción de antígeno que ellos utilizan es mucho más chica. La de Moderna usa toda la Spike y los anticuerpos cubrirían todo. Usar una porción chica tiene la ventaja de que el ARN mensajero que ellos están usando sea un poquito más estable. Pero los de Moderna también la modificaron para hacerla más estable, así que también es una buena candidata. Obviamente, las dos son buenas”.

“Moderna dice que su vacuna podría conservarse en heladera común durante mucho tiempo. Eso también es una noticia fantástica”, añadió. Es que una de las mayores complejidades de la candidata de Pfizer a nivel logístico es la necesidad de conservación a -70 grados.

Más del 90%

La FDA (la agencia regulatoria de Estados Unidos) advirtió hace meses a los fabricantes que querrían ver pruebas de que las vacunas pueden proteger al menos al 50% de quienes las reciben. Los resultados de los primeros análisis intermedios de fase 3 superan ampliamente ese piso.

“El de hoy es un anuncio muy positivo, como los dos anteriores. Entre 90 y 94,5%, con 100 casos analizados, no hay diferencia. Es lo mismo. No se puede decir que la de Moderna es mejor porque dio 94,5%”, dice Malchiodi, miembro de la Sociedad Argentina de Inmunología (SAI).

Resnik aporta en la misma línea: “Con números tan bajos, con apenas 100 casos, si tenés 5 más o 5 menos, cambia de 88 a 95% de efectividad. Está bien. Así es como se calcula. Para mí, 90% ya es espectacular, 92% y 94,5% también lo es. Cualquier cosa arriba de 75% iba a ser una gran noticia. Arriba de 90% es la esperanza de que con las vacunas vamos a terminar con esa pesadilla”.

No obstante, los datos de eficacia obtenidos en estos análisis preliminares pueden variar en la evaluación final y, si son autorizadas, cuando sean utilizadas en población general, fuera de los ensayos clínicos. Cuál será la efectividad real de las vacunas en caso de ser aprobadas es algo que no puede saberse de antemano, así como tampoco cuánto durará la protección que proporcionen.
Mantener los cuidados

Por su parte, Cahn hace hincapié en que los datos preliminares positivos no deben relajar los cuidados en la población. “Los resultados que tenemos hasta ahora provienen de análisis interinos, son resultados de eficacia y, por supuesto, muy alentadores, pero todavía tenemos que seguir con todas las medidas de cuidado, porque por el momento ni en Argentina ni el mundo hay una vacuna”.

Y concluyó: “Lo que hay que tener en cuenta es que cuando tengamos la vacuna, no vamos a tenerla en la farmacia o ir a un vacunatorio privado a aplicárnosla. El Estado nacional va a hacer la compra, la distribución y va a priorizar a aquellos que tienen más riesgo de tener formas graves por la enfermedad, como son los adultos mayores, personas con factores de riesgo, personal de salud, probablemente personal de seguridad, pero eso lo tendrá que determinar el Ministerio de Salud. Es decir, que todavía hay que seguir esperando y seguir cuidándose”.

“Por más que nos vacunemos todos, seguirá habiendo gente que se infecte y las preocupaciones respecto del distanciamiento social, uso de barbijo y lavado de manos y superficies no podrá ser desatendido”, advirtió Malchiodi.

FUENTE: CLARIN

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