WILLIS DE “BLANCO Y NEGRO”, LA VIDA AL LÍMITE DEL ÚNICO SOBREVIVIENTE DE LA SERIE DE LOS 80

En la serie “Blanco y Negro”, Arnold y Willis Jackson, dos hermanos afroamericanos nacidos en el barrio neoyorkino de Harlem, quedan huérfanos y son adoptados por Philip Drummond, un hombre de una muy buena posición económica y que vive junto a su hija Kimberly y al ama de llaves en un penthouse sobre Park Avenue, en una de las zonas más ricas de la ciudad.

Las historias que van sucediendo entre ellos -cuando poco se hablaba de discriminación y la necesidad de integración- son deliciosas y circulan entre temas de avanzada para la época. Además, cada uno de los personajes quedó grabado en la memoria.

Aunque, con los años se supo que la vida personal de los actores que interpretaron a los hermanos ensamblados no fue tan encantadora y varias tragedias cruzaron sus destinos.

La tormentosa adolescencia de Willis Jackson

Willis, el actor Todd Bridges que interpretaba al mayor de los hermanos de Harlem, es el único sobreviviente del núcleo principal del programa y tuvo también una historia personal muy dura (Dana Plato, Kimberly, murió por sobredosis y Gary Coleman, Arnold, a los 42 años, por una hemorragia cerebral).

Bridges, hijo de la actriz y directora Betty Alice Pryor, mientras componía el personaje de Willis entraba en la adolescencia y comenzó con un tormento interno que mucho después pudo procesar y sacar a la luz.

Según se supo muchos años después, vivía con un secreto que le resulta tortuoso y que ni sus compañeros de elenco sabían.

Su manager de aquel entonces abusaba de él y lo lastimó psíquicamente a tal punto que bloqueó su capacidad de expresar lo que sentía y sus posibilidades de crecer y posicionarse en su carrera.

Eso lo llevó a intentar borrar de su cabeza los episodios de su infancia. A tal punto es su dolor por esos años, que ya con 55 años cumplidos, todavía intenta evadirse cuando lo reconocen y lo saludan con un “¿De qué estás hablando Willis?”, el clásico latiguillo de Arnold.

Drogas, arrestos y depresión

Su escapatoria hacia sus pesadillas internas fueron las drogas. A los doce años ya consumía habitualmente y un tiempo más tarde se volvió adicto al crack, una de las sustancias más duras.

“Iba a trabajar bajos los efectos de las drogas y sólo tenía solo 12 años”.

El disparador a esa situación, que recién de unos años pudo contar, fue el abuso sexual constante por parte de su representante de esos años.

“Pero mi padre se puso de su lado. Lo que más me dolió en la vida es que él me haya llamado mentiroso”, contó hace un tiempo en una entrevista en la cadena Fox News, cuando se animó a soltar sus fantasmas y revelar sus sombras.

“Mis propios compañeros no sabían el drama que yo atravesaba. Incluso en el programa hubo episodios en los que tocábamos el tema pedofilia y nadie sospechaba”, confesó en 2010, en su libro, Killing Willis, “Matando a Willis”.
Willis, después de “Blanco y negro”

Finalizado el ciclo -que duró desde el 78 hasta el 86- vivió en la calle, llegó a pesar 50 kilos y fue acusado por el homicidio de un dealer de Los Ángeles. Estuvo nueve meses preso y fue absuelto luego de dos juicios y gracias a la defensa del abogado Johnnie Cochran, un profesional muy conocido por llevar adelante casos mediáticos como el de O.J Simpson.

Siguieron después situaciones de depresión y otro arresto. Esta vez por tenencia de drogas. Le otorgaron una libertad bajo fianza y ahí comprendió que tenía que empezar una rehabilitación.

“Decidí ir a recuperarme. No estaba del todo listo aún en ese momento, por eso cuando me internaron me enfurecí mucho. Enloquecí en el hospital”, afirmó.


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